Detectar posibles dificultades lectoras a los 30 meses de edad.


Predictores lingüísticos de las dificultades lectoras.



La dislexia es uno de los trastornos de aprendizaje con más prevalencia a nivel mundial (entre un 10 y un 20%) y representa la principal causa específica de fracaso escolar. Su síntoma más notorio, es la dificultad en la lectura y escritura, por este motivo existe una gran  preocupación en buscar formas de detección e intervención temprana, que ayuden a minimizar sus consecuencias académicas y emocionales.
  
La teoría fonológica ha permitido profundizar en los aspectos compartidos entre el lenguaje oral y escrito. Se han detectado precursores lingüísticos para el desarrollo de la lectura, debido a que se pudo observar que el déficit primario  está presente desde el nacimiento. Es importante diferenciar, que no todos los niños con dificultades lectoras son disléxicos, por lo que estos elementos deben complementarse con otros factores cognitivos y motores para poder hablar de Dislexia. 

Las investigaciones de Scarborough (2005) con niños de edad preescolar mostraron resultados sorprendentes en cuanto a la relación del desarrollo del lenguaje oral y escrito. La primera conclusión a la que arribó es que la predicción de las dificultades lectoras correlaciona con predictores lingüísticos y que estos no son únicamente fonológicos.   

Una segunda conclusión, es que los predictores lingüísticos adquieren diferente valor diagnóstico durante las distintas ventanas temporales. Es decir, que en las diferentes edades tienen más peso predictivo algunos componentes del lenguaje oral que otros.  

Se pudo observar, que los niños de 2,5 a 3 años que se diferenciaban de los niños de sus edad por tener menores habilidades sintácticas (formas de estructurar las oraciones) y de producción (articulación y contenido del mensaje), cuando comenzaban la escuela mostraron dificultades lectoras. En esta edad el nivel de vocabulario no resultó predictivo. 

A su vez, los niños de 3,5 a 4 años que mostraban un bajo nivel en las  habilidades sintácticas y de vocabulario pero no de producción, presentaron más adelante problemas en la adquisición de la lectura. 

A los 5 años resultaron de un alto valor predictivo las discrepancias en vocabulario y conciencia fonológica, mientras que las diferencias sintácticas en esta edad no representaron un signo de alarma. 

Estas observaciones han sido consideradas un fundamento de peso a favor de la importancia de la detección temprana de las dificultades lectoras, debido a que se encontró que los precursores de la lectura pueden ser identificados a una edad tan temprana como los 30 meses. 

El hecho de tener instrumentos diagnósticos que nos permitan detectar signos de alarma desde edades muy tempranas, nos permite realizar intervenciones de tipo preventivas centradas en el desarrollo del lenguaje oral. 

Resulta imprescindible el rol del psicopedagogo institucional, que detecte en las aulas estos signos y oriente a las familias y maestros en la estimulación adecuada  para lograr que  estos niños ingresen a la escuela primaria con el nivel de desarrollo necesario. 

Copyright © 2017 Mercedes Lafourcade
  

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Test de Memoria Auditiva y Visual (VADS). Evaluación de la memoria y la concentración.



El TEST DE MEMORIA AUDITIVA Y VISUAL DE DÍGITOS (VADS) de E. Koppitz, fue concebido para integrar una minibatería psicoeducacional de evaluación, junto a las pruebas Bender y DFH. Las tres pruebas evalúan distintos aspectos cognitivos y aportan datos valiosos de las características emocionales del niño, constituyendo una excelente opción para detectar  en forma rápida, posibles dificultades de aprendizaje. Se trata de un  recurso  similar a la escala de Weschler (WISC) y Standford- Binet, con la ventaja de que su aplicación es breve y de fácil administración. 

Si bien la versión original de VADS fue desarrollada por la doctora Koppitz en 1979, recientemente fue realizado un manual con normas adaptadas en Argentina (Casullo y Figueroa, 2010), resultando  un instrumento vigente y válido.  El test evalúa la memoria de corto y largo plazo a través de una modalidad intrasensorial (estímulo auditivo - respuesta auditiva, estímulo visual -respuesta visual) e intersensorial (presentación oral del estímulo - respuesta gráfica). La prueba brinda además, información acerca de la capacidad de concentración y el nivel de ansiedad del niño. 

Un bajo rendimiento en la prueba de memoria (VADS), podría estar incidida por tres factores fundamentales:
  1. Disfunción neurológica.
  2. Lesión cerebral.
  3. Pobre memoria visual.

Administración del VADS.

Este test puede ser administrado a niños de entre 5 y 12 años, que sepan leer y escribir números. 

Materiales: Juego de 26 tarjetas, hoja de papel blanca, lápiz, goma de borrar, protocolo de respuestas, cronómetro. 

Subtest 1: Auditivo oral (A-O).

El niño debe reproducir una serie de dígitos que el examinador verbaliza. Evalúa integración entre percepción auditiva, conservación de una secuencia y su evocación. 

Subtest 2: Visual oral (V-O).

El niño debe reproducir oralmente una serie impresa de dígitos que lee en una tarjeta. Evalúa en qué medida es capaz de procesar un estímulo visual y reproducirlo oralmente a través de la integración visual-oral y la memoria, utilizando procesos similares a los que utiliza cuando lee textos impresos. 

Subtest 3: Auditivo gráfico (A-G). 

El niño debe escuchar y luego reproducir en forma gráfica, dígitos que se le verbalizan. Evalúa integración visual y memoria mediante la capacidad de procesar, establecer una secuencia y evocar estímulos auditivos y trasladarlos a símbolos escritos.

Subtest 4: Visual gráfico (V-G). 

El niño lee y reproduce gráficamente una serie de dígitos. Evalúa la integración intrasensorial entre percepciones visuales y expresiones gráficas, mediante la capacidad de procesar, establecer secuencias y memorizar estímulos visuales.

Análisis cualitativo del comportamiento.

El comportamiento del niño frente a las tareas del Test VADS, nos aporta información relevante acerca de las posibles actitudes en situaciones de aprendizaje. El manual propone plantearse las siguientes preguntas durante la observación: 
  1. ¿Se muestra seguro de sí mismo?
  2. ¿Tiene interés en hacer bien el trabajo?
  3. Si fracasó, ¿sigue adelante o intenta abandonar la tarea?
  4. ¿Son buenos sus controles internos?
  5. ¿Tiene el niño buena tolerancia a la frustración?
Es importante tener en cuenta que los niños con pobre integración intersensorial e impulsivos pueden comenzar la tarea con entusiasmo y perder la concentración al poco tiempo. Realizar las tareas escolares con eficiencia les demanda más gasto de energía que al resto de los niños, la fatiga repercute en su rendimiento escolar de maner significativa. Es posible que estos niños se beneficien de períodos de descanso  o cambios de actividades para alcanzar un mejor rendimiento. 

El manual establece que los alumnos que durante la aplicación del test VADS, realizan bien algunas pruebas y fracasan en otras alternadamente, tienen una alta probabilidad de que repitan este esquema de rendimiento desparejo en el aula y pueden mejorar si se les da un tiempo extra para terminar las tareas. 

La manera en que el niño reacciona frente a la frustración, nos muestra la forma que asume los errores en el aula. También resulta de utilidad registrar la forma en que piden ayuda frente a una dificultad, mostrando rasgos de ansiedad, timidez e inseguridad,  resultando posible que en el aula queden paralizados frente al fracaso. 

Otros elementos a observar son: 

¿Se distrae con facilidad? ¿Está quieto o es hiperactivo? ¿Pide ir al baño con frecuencia? ¿Es buena su coordinación? ¿Toma bien el lápiz? ¿Es zurdo o diestro? ¿Acerca mucho las tarjetas para mirarlas? ¿Trabaja con lentitud o en forma acelerada?  

Interpretación cualitativa de los resultados. 

Según el manual, los resultados en los diferentes subtest nos dan indicios de aspectos que no están contemplados en los datos cuantitativos. Muchos niños al reproducir los dígitos los agrupan de a dos o de a tres,  esto se llama "Organización subjetiva" (Tulving 1966) y es un signo de madurez y capacidad de organizar y planificar. Es frecuente que los niños con dificultades de aprendizaje tratan de repetirlos uno por uno, sin estructurarlos. 

Resulta importante además, prestar atención a qué tipo de errores comete el niño. ¿Repite bien los números pero invierte el orden? ¿Recuerda sólo los primeros números de la serie o los últimos? ¿Tiene dificultad en la pronunciación correcta de los números? ¿Omite o agrega números? ¿Vocaliza o traza en la mesa los dígitos para recordarlos?

Al igual que en las pruebas Bender y DFH, existen elementos gráficos que requieren interpretación desde el punto de vista evolutivo y emocional. Algunos de estos son:  inversiones y confusiones, tamaño de los dígitos, organización de los dígitos en la hoja, correcciones, numeración, trazado de líneas y encuadres. 


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El TEST DE MEMORIA AUDITIVA Y VISUAL DE DÍGITOS (VADS) de E. Koppitz, fue concebido para integrar una minibatería psicoeducacional d...

Más de la mitad de los estudiantes de enseñanza media, no comprende lo que lee.

Según el último informe de PISA (2015), más de la mitad de los alumnos de educación media de países de Latinoamérica, no logra comprender lo que lee;  presentando riesgo de no poder afrontar con éxito los desafíos de la enseñanza.  Los niveles  de competencia  lectora alcanzados por un gran  porcentaje de los alumnos evaluados en México, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay entre otros, se ubican en la categoría más baja  con escasa o nula competencia para realizar  inferencias, abstracción, organización, comparación, reflexión y generación de hipótesis.  

Lo que resulta paradójico y preocupante, es que el desarrollo actual de las comunicaciones  requiere ciudadanos cada vez más críticos,  con un gran nivel de apropiación del conocimiento. Los bajos niveles de comprensión lectora de un gran sector de la población, aumenta la desigualdad social e impide el desarrollo de los países más empobrecidos. 



Las causas: 

Es importante diferenciar que un buen nivel de competencia lectora, trasciende la decodificación. La decodificación, es la capacidad de reconocer y nombrar acertadamente las palabras de un texto, en tanto que la comprensión requiere la capacidad de alcanzar el significado global del mismo, mediante la representación mental (Abusamra et al. 2010).
La comprensión lectora, es una de las capacidades más complejas e importantes de la especie humana, para lograrla se necesita desarrollar una serie de elementos cognitivos y culturales tales como: conocimiento del mundo, atención, memoria de trabajo, acceso a la memoria de largo plazo, inhibición y  metacognición.  Estas habilidades  deben favorecerse en todos los estudiantes y especialmente en aquellos que presentan una dificultad específica en la lectura. 

Conocimiento del mundo: 

Hay evidencia que los conocimientos generales que tiene el lector inciden de manera significativa en la comprensión. Es por esto que el nivel cultural y las oportunidades de conocimiento brindadas  por el entorno, resultan un factor predictivo del desempeño lector. 

Procesos cognitivos: 

Diversas investigaciones han explicado que  las deficiencias en comprensión lectora,  se deben a carencias en  los recursos atencionales,  en la capacidad de la memoria de trabajo,  en la capacidad de acceso a la memoria de largo plazo y en los mecanismos de inhibición, que llevarían a no poder distinguir la información relevante. 

Estrategias metacognitivas: 

La metacognición es el conocimiento que tiene un individuo acerca de sus propias capacidades y al control que tiene sobre ellas. Desde la perspectiva de la metacognición, el estudio de la comprensión lectora tiene en cuenta los conocimientos que el lector tiene acerca de los objetivos de la lectura y sobre las estrategias que debe adoptar para leer en forma comprensiva. Un buen emprendedor debe ser consciente de sus propias habilidades, prever la dificultad de la tarea y  focalizar la atención sobre los aspectos relevantes del texto. 

Desarrollo del lenguaje oral: 

Se ha identificado que la comprensión del lenguaje oral y escrito requieren mecanismos cognitivos comunes tales como el reconocimiento de palabras, análisis sintáctico y semántico de las oraciones, incorporación de información y capacidad de realizar inferencias.  Es por esto que el nivel de comprensión del lenguaje oral, es considerado un buen predictor de la comprensión lectora. Por otro lado, el bajo rendimiento en tareas que impliquen componentes fonológicos (conciencia fonológica, repetición de pseudoplabras, denominación rápida y memoria verbal), están relacionadas con el desempeño lector. 

Buscar una solución al problema.

Abuasmra et al., 2010 enumeran algunas alternativas para mejorar los niveles de comprensión lectora. Según los autores, se puede trabajar directamente sobre los procesos  cognitivos que subyacen al proceso de comprensión (elaborar inferencias, identificar la información relevante de un texto, etc.) o se puede trabajar promoviendo el aumento de la competencia metacognitiva. La segunda alternativa, ha mostrado que el desarrollo de estrategias metacognitivas produce un aumento en el desempeño de las habilidades cognitivas en general, por lo que sería ampliamente beneficiosa. 

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Según el último informe de PISA (2015), más de la mitad de los alumnos de educación media de países de Latinoamérica, no logra comprender l...

¿Lengua de señas o lengua oral? Cómo mejorar la lectura en niños sordos.




Las investigaciones de los últimos años, han mostrado que un alto porcentaje de niños sordos escolarizados,  no alcanzan el nivel mínimo de desarrollo de la lectura, por lo que la comunicación a través del lenguaje escrito se ve seriamente afectada. 

Se ha podido constatar en diversos estudios,  que los escolares con pérdidas auditivas superiores a 80 dB de países como España e Inglaterra, sólo alcanzan  el 20 % del nivel de lectura esperado al final de la escolarización, lo que supone un nivel de lectura funcional muy deficitario. Estos resultados  han  puesto el foco en el desarrollo de la fonología.

Sabiendo que la  conciencia fonológica resulta determinante para la habilidad lectora, el gran interrogante es saber cómo acceden a la fonología los niños sordos. Si bien intuitivamente se podría pensar que carecen de estos códigos,  las investigaciones muestran que poseen representaciones fonológicas similares a las de los oyentes, almacenados en su memoria. 

Algunos estudios muestran, que para la identificación de palabras escritas, utilizan un dispositivo que elabora códigos fonológicos destinados a  identificar palabras. 

Lo que resulta interesante, es el descubrimiento de que la fonología de las personas sordas se desarrolla a través de las experiencias visuales como la lectura labial, la dactilología, la lengua de señas y  la lectura. Es por esto que algunos autores (Alegría y Leybaert), defienden el cued speech o palabra complementada, argumentando que la visualización de los fonemas mejora la correspondencia grafema-fonema. 

Otros datos mostraron, que los programas educacionales bilingües con apoyo en lengua de señas, producen mejores resultados en lectura, que los que se limitan al lenguaje oral puro. Esto se debe a que los niños que se comunican a través de lengua de señas, poseen un repertorio de vocabulario mucho más amplio, que los que utilizan exclusivamente la oralidad, repercutiendo en la comprensión lectora. 

Sin embargo, el uso exclusivo de lenguaje de signos disminuye los niveles de adquisición de la sintaxis. En algunas lenguas de signos no existen los artículos definidos (el, la, los, las), afectando negativamente la competencia de lectura; por lo que se sostiene que el uso de múltiples códigos es la opción más recomendable. 

Por último, se resalta la importancia del uso de  códigos dactílicos para el aprendizaje de la lectura. La dactilología representa cada letra del alfabeto por un movimiento de la mano único y discreto. Este código, a diferencia de la lengua de signos que entrega información simultánea, representa la información lingüística de manera secuencial,  favoreciendo los procesos de apropiación de la lectura.  

Debido a que la lengua de señas sólo representa conceptos, algunos autores (Hirsh-Pasek), proponen la idea del bilexicalismo, que consiste en enseñar al niño la dactilología de su vocabulario signado, es decir aprender conceptos a través de las señas y la dactilografía de la palabra. De esta manera se podría aumentar el vocabulario de los niños sordos y compensar su escasa habilidad para identificar palabras escritas.   

Según estos autores, la dactilología podría ser una herramienta de desarrollo de los códigos fonológicos  que ayudaría a descubrir que las palabras están hechas de segmentos, por otro lado proporciona un feedback visual y kinestésico, que ayuda al deletreo y la ortografía. 

En conclusión,  dados los bajos niveles de lectura funcional de los niños sordos se hace necesario utilizar múltiples vías que favorezcan las habilidades fonológicas, la comprensión de la sintaxis y el aumento del vocabulario. Sin embargo, no necesariamente debe utilizarse el código auditivo ya que los estímulos pueden provenir de códigos alternativos de procesamiento. 

Fuente: Herrera, Valeria; Puente, Aníbal; Alvarado, Jesús M.; Ardila, Alfredo; (2007). Códigos de lectura en sordos: la dactilología y otras estrategias visuales y kinestésicas. Revista Latinoamericana de Psicología, Sin mes, 269-286.


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Las investigaciones de los últimos años, han mostrado que un alto porcentaje de niños sordos escolarizados,  no alcanzan el nivel ...

¿Cuestión de género? La dislexia es más frecuente en varones que en niñas.




Cuando se habla de dislexia, es común escuchar que afecta a más varones que niñas. ¿Es realmente cierto? ¿Cuál es la explicación que lo sustenta?
Algunas teorías, intentan explicar la causa de la dislexia en lo que llaman "déficit interhemisférico"; según el cual las dificultades en la lectura y escritura, estarían provocadas por una pobre comunicación entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro. 

Esta teoría se basa en las investigaciones del cuerpo calloso*, que es la principal estructura de conexión entre los dos hemisferios. Los defensores de esta hipótesis, sostienen que existe evidencia registrada, de un deterioro de la transferencia interhemisférica, de la información sensorial y motora de las personas disléxicas. 

Algunos investigadores**, observaron que en los disléxicos, el cuerpo calloso presenta una forma más delgada y asociaron esta diferencia, con una posible influencia hormonal ocurrida durante el momento crítico del desarrollo de las conexiones del cerebro.
Se pudo demostrar, que el tamaño más pequeño del cuerpo calloso, está influenciado por las concentraciones de testosterona, que es la principal hormona sexual masculina. 

La buena noticia, es que otros investigadores*** lograron observar que el entrenamiento intensivo de carácter  terapéutico en personas disléxicas, produce modificaciones en el cuerpo calloso, aumentando su tamaño.  


* Moore 1995, Markee 1996.
**Robichon y Habib (1998).
***Schalaug (1995)



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Cuando se habla de dislexia, es común escuchar que afecta a más varones que niñas. ¿Es realmente cierto? ¿Cuál es la explicación q...