Preocuparnos por los adolescentes

19:01:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments

¿Normal o patológico?

La conducta del adolescente está dominada por la acción. No puede mantener una línea de conducta rígida, permanente y absoluta aunque la busca. Los procesos de introyección y proyección son intensos, variables y frecuentes.



Algunos autores hablan de "Normal anormalidad", de una inestabilidad permanente del adolescente. En esta etapa la rigidez de conducta es lo que  podría considerarse patológica. En la medida en que haya elaborado los duelos que son los que llevan a la identificación, su mundo interno se verá favorecido. 

La estabilización de la personalidad en la adolescencia, no se logra sin pensar en un cierto grado de conducta "patológica" que según Aberastury, se debe considerar inherente a la evolución normal de esta etapa de la vida.

El adolescente transita por períodos de desequilibrio e inestabilidad extrema. Alterna audacia, timidez, urgencia, apatía, conflictos afectivos, crisis religiosas oscilando entre el ateísmo anárquico y el misticismo religioso.

Algunas conductas y sentimientos son propias de este período.


El duelo por su cuerpo de niño.

El cuerpo y el esquema corporal son variables trascendentes en la formación de la identidad. Es muy importante que el adolescente transite el duelo por el cuerpo infantil perdido que lo obligan a la modificación de su esquema corporal.

Pertenencia a grupos.

En la búsqueda de identidad, el adolescente busca la uniformidad en la pertenencia a los grupos. A veces el proceso es tan intenso que pertenece más al grupo de coetáneos que al grupo familiar. Las conductas de oposición a las figuras familiares son una manera de afirmar su identidad.



El compromiso social.

La renuncia a su cuerpo de niño, a su rol y a los padres de la infancia enfrenta al adolescente a un sentimiento de fracaso e impotencia frente a la realidad externa. Frente a estas pérdidas dolorosas utiliza como mecanismo defensivo la fantasía y la intelectualización. Surge en el adolescente la necesidad de unirse a movimientos políticos, de conocer teorías filosóficas y de expresarse a través de la música, los cuentos, las poesías.

Crisis religiosas.

Comienza a asumir la separación de sus padres y la aceptación de la posible muerte de ellos. La figura de una divinidad puede servir de consuelo frente a esta idea, muchas veces se entrega a la religión de forma fervorosa o se manifiesta como un ateo exacerbado como forma de negar esta realidad.

El tiempo apremia.

Vive en la urgencia, el gran desafío de la adolescencia es desarrollar la capacidad de espera reconociendo el pasado y formulando proyectos hacia el futuro. 

La exploración sexual.

El enamoramiento apasionado adquiere características singulares y presenta vínculos intensos pero frágiles. Su sexualidad tiene más características exploratorias y preparatorias que de genitalidad procreativa. La evolución de la sexualidad depende en gran parte  de cómo los padres acepten los conflictos y el desprendimiento que los hijos pueden expresar.

Cambios de humor y estados de ánimo.

Los cambios de humor son típicos y es necesario comprenderlos como mecanismos de proyección y duelo en la búsqueda de su identidad adulta. Fenómenos de depresión acompañan el proceso de la adolescencia. La calidad de elaboración de los duelos incidirán en la forma e intensidad de expresión de sus sentimientos.








¿Normal o patológico? La conducta del adolescente está dominada por la acción. No puede mantener una línea de conducta rígida, permanent...

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