Intervención en la lectoescritura y sus dificultades.

15:06:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments



Fernando Cuetos Vega y Emilio Sánchez Miguel, explican que para intervenir en las dificultades específicas en la lectoescritura,  es necesario tener en cuenta la diversidad de los sujetos con sus características particulares y el área específica afectada. Por este motivo, los programas de intervención deben ser variados y adaptados a los diferentes trastornos. Estos programas deben ser aplicados individualmente o en último caso a grupos de niños que compartan el mismo problema ya que cuando se aplica un programa a un grupo heterogéneo de niños, puede resultar totalmente ineficaz. 

El tipo de programa que puede ser más adecuado para cada niño vendrá determinado por el tipo de dificultad que tenga. Cuando se hace una evaluación adecuada  y se precisa cuál es la dificultad concreta de cada niño, se puede trazar un plan con el tipo de actividades más recomendables para cada niño. No se puede seguir el mismo plan con un niño que tenga dificultades para aprender las reglas de conversión  grafema en fonema que con otro cuyo problema esté en el establecimiento de inferencias.  Los autores proponen actividades para intervenir en los procesos léxicos y en los superiores de la lectoescritura, ya que constituyen las dificultades más comunes.

Intervención a nivel léxico.
Cuetos y Sánchez describen dos tipos de dificultades básicas a nivel léxico, una es para el aprendizaje de las reglas grafema-fonema y otra para establecer una representación ortográfica de la palabra. En general estos dos trastornos se suelen producir simultáneamente  en lectura y escritura, es decir que si un niño tiene dificultades para aprender las reglas grafema-fonema también las tiene para aprender las reglas fonema-grafema y si tiene dificultades para hacer uso de la ruta léxica en lectura, probablemente también tenga dificultades para recordar la forma ortográfica de las palabras al escribir. Por lo tanto, los autores recomiendan trabajar simultáneamente la lectura y la escritura.

La ruta fonológica se compone básicamente de dos procesos, segmentación de la palabra en grafemas y conversión de los grafemas en fonemas en la lectura, y segmentación de la palabra en fonemas y conversión de los fonemas en grafema en la escritura, por lo que la intervención tiene que implicar dos actividades distintas.

La segmentación de la palabra en grafemas significa que hay que enseñar a los niños, que la palabra está formada por unidades que son las letras. Los autores proponen trabajar con letras de madera o plástico, que permitan unir  letras para formar palabras y quitar o cambiar alguna letra para formar otra palabra distinta. La segmentación de la palabra en fonemas supone tener conocimiento de que las palabras habladas se descomponen en unidades menores. 




La segmentación fonológica se aprende gradualmente. Goswami y Bryant (1990) describieron tres niveles en las que pueden ser segmentadas las palabras: sílabas, unidades intrasilábicas que son el onset (“tr” en la palabra tren) y la rima  (“en”) y fonemas. Las dos primeras se pueden aprender antes de empezar a leer  la segmentación en fonemas es más difícil de adquirir.
Para la segmentación fonológica, explican los autores, las actividades consisten en tareas de identificación y manipulación de rimas, identificación de fonemas, segmentación de palabras en fonemas, omisión del fonema inicial o final de una palabra, etc. Se recomienda seguir una secuencia gradual desde la palabra hasta el fonema. Hatcher (1996) propone una secuencia de actividades:

1.    Identificación de palabras en una oración.
2.    Identificación y manipulación de sílabas en una palabra.
3.    Identificación de palabras que riman.
4.    Identificación de fonemas.
5.    Segmentación de fonemas.
6.    Eliminación de fonemas.
7.    Sustitución de fonemas.
8.    Transposición de fonemas.
Los autores señalan, que el entrenamiento en la segmentación fonológica para el beneficio de la escritura, no se debe realizar de manera independiente a la lectura, sino que ambas actividades deben ir unidas, para conseguir beneficios. A esto se le llama Hipótesis de vínculo fonológico. 

Respecto al aprendizaje de las reglas grafema-fonema y viceversa, los autores señalas que se trata de una tarea sumamente arbitraria , puesto que no hay nada en la letra que indique cómo deben ser pronunciadas, y por esto es en este aspecto donde se producen las mayores dificultades. Especialmente, en aquellas reglas que comparten rasgos visuales y también fonológicos (p-b, m-n, b-d). Para el aprendizaje de estas reglas la estrategia más recomendable es ayudarse de dibujos y claves que faciliten el establecimiento de algún vínculo entre las letras y los sonidos. Por ejemplo enseñar la letra “J” a partir del dibujo de un jamón para que recuerde que esa letra se pronuncia /J/ porque tiene la forma de un jamón.
La ruta léxica, explican Cuetos y Sánchez no necesita de un aprendizaje sistemático, ya que por el simple hecho de leer una y otra vez las mismas palabras el niño logra formar una representación mental de esas palabras. Sin  embargo, a los niños que tienen una memoria visual  pobre,  les resulta muy difícil  lograr esas representaciones.  Los autores proponen para estos casos enseñar las palabras directamente, asociándolas con su significado o con su dibujo. Las tarjetas en las que aparece el dibujo y debajo su nombre son un buen material. También el uso de las computadoras es un excelente recurso  que permite presentar las palabras durante un tiempo breve y acompañado de su dibujo o su pronunciación, esto resulta muy útil principalmente con las palabras de ortografía arbitraria.


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Fernando Cuetos Vega y Emilio Sánchez Miguel , explican que para intervenir en las dificultades específicas en la lectoescritura,...

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