Diagnosticar la Dislexia también desde la observación clínica.

18:40:00 Mercedes Lafourcade 1 Comments





Conocer las características de los niños disléxicos nos ayuda en un diagnóstico más acertado, incluso antes de que manifiesten dificultades en la lectura. Los test y pruebas estandarizadas no pueden ser el único instrumento de evaluación para diagnosticar Dislexia. Es necesario observar muy bien para poder ayudarlos no solamente en sus dificultades léxicas sino en su vulnerabilidad y en el concepto negativo de sí mismo que puede resultar destructivo y paralizante.

Anita N. Griffiths es Maestra, Doctora en Educación y Profesora Universitaria destacada en los Estados Unidos pero además padece Dislexia. En su libro Cómo enseñar al niño Disléxico, describe  las características de un niño disléxico.  La mayoría de las veces, explica esta autora,  la Dislexia aparece como una incapacidad para la lectura y también puede estar acompañada de inversiones de números y letras, escritura en espejo, hiperactividad o un problema emocional. 

Con frecuencia se habla de la dislexia como un impedimento, pero hay otra cara de la moneda, dice la autora. La gente disléxica es más vulnerable, pero también son mucho más susceptibles a los sentimientos y necesidades de los demás. A veces se exceden en sus reacciones, pero a veces son capaces de volcar esta intensidad de sentimiento en hermosos cuadros, esculturas o libros. 

La dislexia no se relaciona sólo con la capacidad de leer, la dificultad puede revelarse en forma más notoria en matemáticas. Los números y los grupos numéricos constituyen símbolos, así como las letras y las palabras son símbolos de conceptos e ideas. Durante la preescolaridad los niños comienzan a ser seres sociales, para el niño disléxico esta situación generalmente empieza a cambiar al ingresar a la escuela.

Según la gravedad del impedimento, a menudo la maestra envía informes a los padres. Con mucha frecuencia los niños que se dan cuenta de que no aprenden de acuerdo al nivel esperado, se vuelven irritables y obstinados en la casa. Los informes de la escuela comienzan a indicar que el niño no termina el trabajo asignado, que no se esfuerza, que es inmaduro y que no parece estar “motivado”. 

El comienzo de la escuela para los niños disléxicos, puede ser el comienzo de un proceso de confusión y ansiedad.  Una niña de seis años  de edad a la que se le dijo que va a aprender a leer en primer grado y que ve que los otros niños aprenden, puede pensar que en ella parece no dar resultado, oye las mismas palabras que los otros niños, y ve lo mismo que los demás; sin embargo parece que ellos pudieran hacer algo que ella no puede y no sabe por qué.

Ante esta situación, explica Griffiths los niños reaccionan de diferentes maneras, se esfuerzan un poco más, simulan un poco, tratan de prestar atención a algo que puedan entender, evitan ir a la escuela al día siguiente, fingen que no les importa. Estos niños aprenden temprano a vivir con vergüenza y culpa, comienzan a sentir antipatía por ellos mismos y por los demás. 

Los niños se vuelven más vulnerables a medida que sus mejores esfuerzos sólo le causan confusión y desconcierto y luego comienza a sentir que no es una persona “buena”, capaz y digna. La incompetencia engendra la incompetencia y un concepto de sí mismo negativo ocasiona la actitud de que no tiene sentido intentar.

.

Copyright © 2015 Mercedes Lafourcade



Conocer las características de los niños disléxicos nos ayuda en un diagnóstico más acertado, incluso antes de que manifiesten ...

1 comentarios: