Neurociencias. Los primeros años de vida son claves en la adquisición de la lectura.

8:28:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments



Stanislas Dehaene (2009) explica la importancia de las experiencias de los primeros años de vida en la adquisición de la lectura. El autor expresa que los niños aprenden a leer sólo porque sus cerebros ya contienen la arquitectura necesaria, gracias a la evolución o bien al aprendizaje más temprano. Antes de que los niños se expongan a su primera clase de lectura, su desarrollo lingüístico y visual previo debe tener un papel esencial en preparar sus cerebros para este nuevo ejercicio cultural.

Según el autor, es ya desde el primer año de vida que las dos facultades principales que luego se reciclarán para la lectura se ponen en marcha: la comprensión del habla y el reconocimiento visual invariante. La región del cerebro llamada “Área de Broca”, ya se activa cuando los bebés de tres meses escuchan oraciones (Dehaene y otros 1994-2003).

Si bien, describe el autor, estas regiones cerebrales están genéticamente predispuestas para formar una red que permite la adquisición del lenguaje, el aprendizaje también tiene un rol significativo. Durante el primer año de vida, las áreas del habla del niño se especializan para la lengua de su entorno (Kuhl, 2004). A la edad de seis meses, dice Dehaene,  la representación de las vocales se distorsiona paulatinamente mientras se adapta a las vocales de la lengua materna. Hacia los once o doce meses, las consonantes convergen en los objetivos apropiados.

 El cerebro del niño  extrae, ordena y clasifica, de manera sistemática segmentos del habla. Detecta irregularidades, decide qué transiciones del sonido son aceptables, y elimina el resto. De forma muy rápida, aparecen las reglas fonotácticas de la lengua. Los bebés también computan qué porciones del habla ocurren con más frecuencia.

A finales del segundo año, el vocabulario de un niño crece de diez a veinte nuevas palabras por día. Al mismo tiempo establece las reglas gramaticales básicas de sus lenguas. Estas “reglas y representaciones” (Chomsky, 1980), están implícitas, el niño no es consciente de ellas ni puede dar cuenta sin embargo, explica  Dehaene, este conocimiento existe en un conjunto organizado de circuitos del habla que está a la espera de la palabra escrita. 




Al mismo tiempo, describe el autor, ocurre la organización del sistema visual. Desde los primeros meses, ese sistema ya es lo suficientemente sofisticado para analizar la escena visual de los objetos y seguirlos cuando se mueve. En el primer año de vida, los niños discriminan los objetos utilizando su contorno, su textura y organización interna. Por lo tanto, un sistema esencial, que luego se reciclará como un dispositivo de reconocimiento de letras, se asienta durante el primer año de vida. 

En su segundo año, los bebés reconocen versiones desmotadas de los objetos, lo que indica que son capaces de abstraer los elementos esenciales de la forma de una imagen (Smith, 2003). Lo seguro es, según Dehaene, que a una edad cercana a los cinco o seis años, cuando un niño comienza a leer, el proceso clave de reconocimiento visual invariante ya está funcionando, aunque todavía tiene una plasticidad máxima. Este período resulta particularmente propicio para la adquisición de formas visuales nuevas, como las letras y las palabras.

Los adultos podemos favorecer el desarrollo de estas capacidades en el niño brindando un ambiente estimulador en el cuál prime el lenguaje y la comunicación. Existen momentos claves en la primera infancia en las cuales la interacción con las personas del entorno juega un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje. Los momentos de higiene y alimentación son momentos propicios para la estimulación del niño mediante las miradas, las caricias, las sonrisas, las palabras. Nombrar los objetos, las personas , las sensaciones harán que el niño acreciente su vocabulario y logre establecer las regularidades del habla que luego servirán como base para el lenguaje escrito. Leer cuentos, cantar canciones, jugar con rimas; son actividades que se pueden hacer con el niño desde el momento que nace.

La interacción con el medio, al decir de Vigotsky es la herramienta fundamental  en el desarrollo del pensamiento y el lenguaje.


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Stanislas Dehaene (2009) explica la importancia de las experiencias de los primeros años de vida en la adquisición de la lectura. El au...

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