Por qué algunos videojuegos son altamente adictivos

7:52:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments







La sociedad acepta en la actualidad la violencia como una forma de entretenimiento válido. Los contenidos que hace algunas décadas eran considerados como impactantes y no aptos para que vea un niño o adolescente han invadido el mercado de los videojuegos imponiendo no solamente una forma de vivir sino una forma de pensar.

Los adultos nos hemos acostumbrado paulatinamente a estos contenidos y aceptamos que nuestros hijos pasen horas de su  vida frente a una computadora o tablet, incluso en los momentos en que deberían dormir y preparar el organismo para una jornada de actividades académicas o deportivas.

Algunos niños, como los que padecen Autismo o Déficit Atencional son especialmente vulnerables a sentirse atraídos por estos juegos. La trampa en que hemos caído los responsables de los niños y adolescentes, es que los videojuegos resultan una alternativa que soluciona algunas de las condiciones desfavorables en que viven las familias de hoy.  

Lugares reducidos y sin espacios verdes para habitar, padres con extensas jornadas laborales que llegan a sus hogares extenuados y sin ánimos de dedicar tiempo a sus hijos, ciudades inseguras con elevados niveles de delincuencia y accidentes de tránsito y en donde la oferta de narcóticos genera pánico a las familias. 

Frente a estas circunstancias ver a nuestros hijos entretenidos largo rato frente a un videojuego parece una opción que soluciona en parte estas condiciones amenazantes y produce tranquilidad a los adultos. Sin embargo, ignoramos que la mayoría de los videojuegos que consumen los niños y adolescentes son de contenido cruel y violento produciéndoles una gran carga de estrés mientras juegan.

Nuestro organismo está diseñado para reaccionar frente a situaciones puntuales de alarma y estrés liberando una hormona llamada cortisol. El cortisol liberado frente a videojuegos de contenido violento, produce altos niveles de  glucosa en la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos, generando una sensación de poder y bienestar similar a la que producen algunas drogas como la cocaína y transformándose en un elemento altamente adictivo y nocivo para la salud física, mental y social del chico.

Cuando la situación de estrés es puntual, luego de superada la emergencia, los procesos fisiológicos vuelven  a la normalidad, pero cuando un niño o adolescente se enfrenta a situaciones de estrés recurrentes, como sucede frente al hábito de entretenerse con videojuegos de contenido violento; se disparan en el organismo los niveles de cortisol y al transformarse en el único proveedor de glucosa del cerebro, buscará obtenerla por diferentes vías, destruyendo tejidos, proteínas musculares, ácidos grasos y cerrando la entrada de glucosa a otros tejidos.

Esta situación repercute de manera peligrosa en el comportamiento y en el organismo, poniendo en riesgo el rendimiento académico del chico y el establecimiento de vínculos sociales sanos y enriquecedores.



Los primeros síntomas de niveles elevados de cortisol pueden ser: 

Falta de sentido del humor.
Irritabilidad.
Sentimientos de ira.
Angustia.
Cansancio.
Dolores de cabeza.
Pérdida de la memoria y la concentración.
Disminución de las defensas.
Trastornos alimenticios.
Hipertensión.
Infertilidad.

Todo puede ser usado en su justa medida, es importante saber a lo que se están exponiendo nuestros hijos para controlar el consumo desmedido y poder consultar a tiempo con un especialista en adicciones.


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