Lo que generan los cuentos infantiles.

6:09:00 Mercedes Lafourcade 1 Comments


“Érase una vez… ¿Quién que haya sido niño, puede evitar la instantánea asociación de estas palabras con la invitación a visitar la Tierra de la Fantasía? Un extraño lugar en el que no existe ley natural, teorema matemático ni prueba estadística que nos permita determinar de manera confiable las consecuencias de besar un hermoso ejemplar de la familia Bufonidae (es decir, un sapo) o a un mujer con un caso grave de narcolepsia; calcular el coeficiente de inteligencia de emperadores fanáticos de la alta costura o el cambio histórico en la tasa de mortalidad de las hadas, debido al incremento en el mundo de niños escépticos; establecer los posibles daños estructurales en edificios de paja y madera a causa de vientos “lupigénicos”(etimología ficticia que significaría generado por lobos) o los no menos graves daños de la economía mundial producto de la depreciación del oro – crisis originada su vez por el contrabando de huevos de 24 quilates-. (…) Paja, madera, ladrillos y el efecto del viento sobre casas construidas con estos elementos representan, para la  gran mayoría de nosotros, el primer problema de ingeniería al que nos enfrentamos en nuestra vida. “. Luis Javier Plata Rosas (2013). El Teorema del Patito Feo. Encuentros entre las ciencias y los cuentos de hadas.
Tanta influencia tienen los cuentos en la estructuración del pensamiento de los niños, que han sido responsables de despertar el interés en numerosos científicos para realizar investigaciones o establecer analogías entre metáforas de los cuentos y situaciones de la vida real.
Javier Plata Rosas, muestra en su obra  múltiples ejemplos de esta situación. Uno de ellos es el “Proyecto Tres Cerditos” realizado por la Universidad de Ontario Occidental en el  año 2004; en el cual intentaron reproducir en condiciones controladas lo más exactamente posible el efecto de vientos de gran intensidad sobre las casas.
En 1964 el  Ingeniero Kart Kroyer   bombeó dentro de un barco  hundido en el Golfo Pérsico, veintisiete mil millones de pequeñas pelotitas de poliestireno expansible que desplazaron el agua dentro del barco y le dieron flotabilidad suficiente como para que emergiera a la superficie. Cuando los periodistas de la época le preguntaron cómo se le había ocurrido tan brillante idea, Kroyer confesó que durante su niñez había tenido la suerte de leer una historieta de Donald titulada El Yate hundido.
En 1969 Satosi Watanabe investigando los problemas de la inteligencia artificial,  demostró con rigor lógico-matemático que es imposible que humanos, máquinas o patos por igual podamos clasificar de manera objetiva cualquier cosa sin que exista algún tipo de preferencia, discriminación o sesgo arbitrarios. Su argumento matemático fue denominado, por Watanabe, El Teorema del patito Feo y ejemplifica con el cuento de Andersen a qué se refiere:
 “En igualdad de condiciones, un patito feo es tan parecido a un cisne como dos cisnes entre ellos”.              
Los ejemplos son exponenciales y podríamos seguir enumerando el sorprendente impacto de la literatura en el pensamiento humano. Quizás los más destacados tengan que ver con la metáfora “La mano Invisible” de William Shakespeare  que sirvió de inspiración a dos grandes científicos; Adam Smith quien la utilizó  para representar la capacidad autorreguladora del libre mercado y  Charles Darwin, quien  explicó a través de la misma metáfora el fenómeno de la selección natural de las especies.
Sin embargo,  no todo es influencia positiva lo que nos transmiten los cuentos. Plata Rosas, explica que múltiples temas trascendentales; como el amor de pareja, la sexualidad, el matrimonio, la muerte y las relaciones interpersonales, se conocen durante la infancia y la adolescencia. Especialistas de diversas disciplinas (psicólogos, sociólogos, neurólogos y hasta dermatólogos) han estudiado cómo evolucionan los rasgos físicos y las formas en que se comportan las princesas protagonistas de las películas de Disney en función de las circunstancias históricas en que les tocó “nacer”. Los especialistas afirman que estas “heroínas” reflejan estereotipos de género y son modelos a imitar por un alto porcentaje de las niñas seguidoras de Disney. 
Estos son algunos de los ejemplos que Plata Rosas muestra en su libro como forma de demostrar las implicancias que tiene la literatura en el desarrollo del pensamiento científico. Dos áreas que a simple vista parecen no tener conexión, son en realidad una serie de causalidades. La literatura acrecienta el vocabulario y la imaginación; éstos a su vez se convierten como por arte de magia en pensamiento creativo, habilidades lingüísticas y capacidad  de empatía;  que son en definitiva las grandes habilidades que debería desarrollar todo niño para vivir en plenitud.
“Tenemos el innegable axioma de que todos los científicos fueron niños alguna vez. El patito Feo, Caperucita Roja y El flautista de Hamelín tenían que traer sus consecuencias en quienes crecerían para convertirse en científicos” Luis Javier Plata Rosas. 2013

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