Estimulación sensorial y desarrollo del lenguaje.

20:34:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments

¿Qué es la estimulación sensorial?



La estimulación sensorial puede actuar en el sistema nervioso aumentando la cantidad y calidad de respuestas de los niños pequeños o con trastornos del lenguaje a través de la estimulación de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Es decir proporcionamos información al sistema nervioso para provocar la acción.

La estimulación sensorial no es lo mismo que la terapia de integración sensorial que realizan los terapistas ocupacionales, ya que los objetivos y la población con lo que se trabaja es diferente. Los padres y madres brindan naturalmente diversos estímulos al bebé y al niño pequeño mientras lo bañan, lo visten, lo alimentan, los llevan de paseo y nombran los objetos o partes del cuerpo; sin embargo en algunos casos no resulta suficiente y es necesario trabajar con estímulos en forma planificada y sistemática.

Cuando se trata de favorecer el desarrollo del lenguaje oral y escrito, la estimulación sensorial resulta extremadamente beneficiosa ya que aporta información diversa que luego se convertirá en conceptos, ampliando el vocabulario y la comprensión.
En la estimulación sensorial con fines terapéuticos o preventivos, se planifica los materiales y actividades buscando enriquecer el mundo de experiencias a través de la generación de sensaciones diversas que le permitan  estructurar el pensamiento y desarrollar el lenguaje.

Las actividades pueden ser grupales o individuales y se realizan mayoritariamente al aire libre cuando el tiempo es favorable, ya que el contacto con la naturaleza satisface la curiosidad natural del niño y brinda un mayor espectro de estímulos  en forma casi imperceptible. Así por ejemplo la brisa, el calor del sol,  la humedad del pasto, los aromas y colores del jardín, una fila de hormigas que se interponen en el camino, generarán sensaciones que actuarán como disparadores de su curiosidad y lo llevarán a realizar preguntas.




Si además le agregamos algunos elementos preparados, en los que se realicen actividades sistemáticas como arena de diferentes colores, pelotas gigantes para balancearse, hamacas, túneles, caminos de troncos para realizar recorridos, baldes con agua, hielos de colores y tizas para pintar en hojas de gran tamaño;  las experiencias serán aún más enriquecedoras.

La estimulación sensorial también se realiza en el interior del consultorio en donde se brinda materiales que apunten a objetivos más específicos; láminas con imágenes de animales, frutas, etc.; tarjetas con palabras, letras imantadas, masa de modelar, pinturas y crayones, papeles de diferentes colores y texturas; instrumentos musicales, libros de cuentos, material de diferentes formas y colores para enhebrar, agrupar y contar.


¿Qué actividades hacemos?


Las sesiones duran entre 45  y 60 minutos.
En cada encuentro se trata de hacer algunas actividades libres y otras dirigidas hacia un objetivo. Cada día se realiza  la misma propuesta de apertura y cierre, de esta manera le estamos brindando seguridad al niño pudiendo anticipar lo que va a realizar. Se intenta que haya en la sala un muñeco o títere que el niño sienta propio y le ponga un nombre. Este personaje servirá más adelante como disparador de historias que creará con la ayuda de la terapeuta.

Lo que se busca en todas las sesiones es que “juegue” con las palabras para apropiarse del lenguaje. En cada actividad que realiza se nombra los objetos, los colores, las sensaciones, las partes del cuerpo, los alimentos. Así mientras juega con arena de colores crea huellas con los dedos, con los pies, con los codos y nombramos cada parte. 

Mientras realiza un recorrido por un camino de troncos, contamos hasta el diez, hasta el veinte o hacemos rimas; “Camino con los pies, al derecho y al revés”, "Camino como un león que es todo de algodón”, "Camino despacito, tocando los tronquitos”, “Camino sin caerme, podés venir a verme”… 

Con los ojos cerrados se coloca en su mano un pompón o un juguete para que adivine de qué se trata y luego, cuando descubra debe decir para qué sirve y a qué se parece.

Como no podemos dejar de lado el gusto y el olfato, es necesario disponer de una cocina amplia en donde se decoren galletas con glasé de colores o se bañen trozos de bananas con chocolate y grageas, se exprima un limón o se saboree un espumoso merengue. 

El momento de la comida es un momento de comunicación y encuentro en donde se pueden realizar charlas distendidas y fotografiar los productos realizados para mostrar a los padres y contar la experiencia. Además se incorporarán nuevas palabras (ácido, sabroso, áspero).

En el consultorio además de pintar, enhebrar y leer cuentos, se trabaja con láminas de animales buscando asociar cada uno con su sonido, formar parejas de objetos o acciones contrarios para aprender los antónimos (llorar-reír, invierno-verano, grande-pequeño), dialogar con títeres que “llevan la contra” (Si el niño dice alto el títere dirá bajo). Se trabajan las comparaciones realizando manchas de colores (esta mancha se parece a una jirafa, la mía se parece a un monstruo verde).


Con libros de imágenes  jugamos a buscar el adjetivo adecuado, incorporando cada vez más palabras a medida que avanza el tiempo (el abuelo está… alegre, sonriente, divertido, animado, entusiasmado);  pensar palabras que rimen (El payaso es divertido como un vestido, El niño está sonriente y le falta un diente). De esta manera no sólo desarrollará el lenguaje sino también la capacidad creativa.

Son muchas las actividades que se pueden realizar a partir de la estimulación sensorial, si tienen más de tres años se incorpora además el lenguaje escrito a partir de su nombre y el reconocimiento de letras y palabras a través del tacto. Cuánto más diversos sean los estímulos y más se incorpore la acción con los objetos, más se desarrollará el pensamiento y el lenguaje.

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