Enseñar en la exclusión de América Latina.

18:08:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments




El título no es para nada inocente. Todos los que de una manera u otra hemos trabajado desde lo político lo social o lo educativo (si es que estas tres dimensiones se pueden separar), saben que es así. Trataré de focalizar el tema, para no hacerlo extenso, intentando dar una mirada a uno de los tantos aspectos del mismo: la inclusión educativa.

Hace unos años el tema "inclusión", nos  limitaba a focalizarnos sobre aquellas personas con dificultades en el  aprendizaje sustentadas en las discapacidades, ya fueran de índole intelectual o física (visual, auditiva, motriz) que ingresaban al sistema educativo. En el año 2001, durante el 1er. Congreso de Discapacidad Cognitiva, en Chile, se acuñó la expresión “Obstáculos para el aprendizaje y la participación” o “Barreras para el aprendizaje y la participación”, el cual se impuso y sustituyó al de “Necesidades educativas especiales”. Esta expresión, remite a casos anteriormente citados y se encuadran en un modelo fundamentalmente tratado desde la salud, desde el área de la medicina.

Hacer referencia a “barreras” u “obstáculos” para el aprendizaje y la participación remite también a los contextos en los cuales las personas se educan. Circunstancias familiares, sociales, económicas; así como culturas y organización escolar, currículum y modelos educativos afectan a vida de estos estudiantes.

Esta expresión referida a obstáculos, traslada  lo  que es estrictamente la educación en relación a las discapacidades, a la esfera social.  Situaciones de pobreza y de violencia atraviesan las sociedades y atraviesan también los centros educativos. Las familias  que viven en situaciones y contextos de vulnerabilidad reproducen la pobreza, violencia y exclusión.

Un importante porcentaje de niños que ingresan al sistema educativo, provienen de familias excluidas de los sistemas sociales por generaciones, son hijos y nietos de personas marginadas. Los centros educativos, son  parte de su contexto geográfico, integran su paisaje y son la única esperanza de sus comunidades. En ellos, los docentes, sin importar el rol que desempeñen, conforman equipos sólidos para enfrentar  las diferentes situaciones que a diario se les presentan. Son anónimos trabajadores de la inclusión, vulnerabilizados ellos también.



No me atrevería a afirmar, cuántas personas saben que: la prostitución, el narcotráfico, el hurto, son muchas veces, las  modalidades de vida de padres y familias de los niños que integran la población escolar, de las escuelas que se ubican en  zonas de contextos  de riesgo. Lo digo así para abarcar los centros escolares de los países latinoamericanos, (que por cierto no son los únicos del mundo), ya que en Uruguay estas escuelas forman parte del programa APRENDER (Aprendizajes Prioritarios en Entornos con Dificultades Específicas Relativas); se las denomina así y está enmarcado en las nuevas políticas educativas. También podemos  agregar situación de calle, trabajo informal o irregular.

Algunos países han incorporado a su legislación y políticas educativas, un mandato de amparo frente a la exclusión; es el caso de Uruguay. La ley de Educación 18437, en su Art. 8 expresa “El estado asegurará los derechos de aquellos colectivos minoritarios o en especial situación de vulnerabilidad, con el fin de asegurar la igualdad de oportunidades en el pleno ejercicio del derecho a la educación y su efectiva inclusión social. Para el efectivo cumplimiento del derecho a la educación,  las propuestas  educativas respetarán las capacidades diferentes y las características individuales de los educandos, de forma de alcanzar el pleno desarrollo de sus potencialidades.”

El sistema educativo del Uruguay, recoge la normativa en sus Orientaciones de Políticas Educativas de esta  forma:  “No existe otra posibilidad de entender la Escuela Pública como una escuela inclusiva. La educación inclusiva es un proceso que busca atender a las necesidades de todos los  alumnos respondiendo a su diversidad y eliminando cualquier práctica de exclusión”.

Abordar el tema desde el aprendizaje y la participación es extenso y este comentario o aporte intenta sólo introducir el tema ubicándolo desde otra visión. La visión desde lo ético, lo afectivo, lo social y porque no, desde lo político en su más amplia acepción.     Me gustaría cerrar este comentario con palabras de Philippe Merieu:
“Educar es precisamente, promover lo humano y construir la humanidad...ello en los dos sentidos del término, de  manera indisociable: la humanidad en cada uno de nosotros como acceso a lo que el hombre ha elaborado de más humano, y la humanidad entre todos nosotros como comunidad es la que se comparte un conjunto de lo que nos hace más humanos”.

Eliminar “barreras" u “obstáculos”,  para el aprendizaje y la participación, no es para nada una tarea sencilla. Sólo desde el trabajo mancomunado y consciente de los colectivos docentes, desde  los sistemas de educación y la sociedad  en su conjunto lo hará posible. ¿Tal vez nuevos paradigmas?



Graciela Alanís Visña
Mtra. Directora 
Esp. en Dificultades de Aprendizaje

El título no es para nada inocente.   Todos los que de una manera u otra hemos trabajado desde lo político lo social o lo educativ...

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