¿Qué pueden lograr las personas con Síndrome de Down?

10:03:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments



Fuente: FUNDACIÓN IBEROAMERICANA DOWN 21  http://www.down21.org/

El síndrome de Down o trisomía 21 constituye la causa genética más frecuente de discapacidad  intelectual y malformaciones congénitas. El sistema más comúnmente afectado es el sistema nervioso; es por este motivo que casi de manera constante las personas con Síndrome de Down presentan discapacidad intelectual, aunque ésta se presenta en niveles variables. La mayoría alcanza en las pruebas para medir la inteligencia un nivel de deficiencia ligera o moderada. Existe una minoría con deficiencia severa o profunda, producida por lo general por una patología asociada o un ambiente poco estimulante.

Las variaciones individuales repercuten en el grado y manifestación de la discapacidad, por lo tanto deberá ser considerada, evaluada y tratada de manera individual.  La  realidad cerebral y sus consecuencias,-personalidad, inteligencia, capacidad adaptativa-, están estrechamente condicionadas por el influjo ambiental -educación, nutrición, bienestar-. Éste es muy diferente para cada persona por lo que el resultado final del funcionamiento de un individuo con Síndrome de Down  no es predecible en su inicio y es altamente influenciable en su desarrollo (Flórez 2003).

Dentro de las características individuales es necesario considerar un conjunto de rasgos físicos y psicológicos  frecuentes  que afectan en mayor o menor medida  su aprendizaje y relacionamiento social.

Entre los problemas físicos más frecuentes se encuentran:  trastornos de la audición, cataratas, cardiopatías, disfunción tiroidea, anomalías del aparato gastrointestinal, leucemia. Realizar controles periódicos que permitan prevenir o tratar de manera adecuada las alteraciones en la salud repercutirá en una mejor calidad de vida y en el  aumento de la disposición frente al aprendizaje y las relaciones interpersonales. Existen programas de salud específicos para las personas con Síndrome de Down que permiten tratar estos problemas de manera precoz y eficaz.

Respecto a la personalidad hay algunas características comunes, sin embargo   no debemos considerarlas como propias de un grupo homogéneo ya que entre las personas con Síndrome de Down hay una amplia variedad de temperamentos, tan amplia como la de la población en general.  Algunas formas de actuar que se dan con mayor frecuencia en las personas con Síndrome de Down se podrían definir como características generales de su personalidad y temperamento. Éstas  van quedando bastante perfiladas antes de los 12 o 13 años (Troncoso, 2003).


Algunas de estas características son:

  1. Escasa iniciativa y baja tendencia a la exploración. Es necesario animarlos e insistirles para su participación en las actividades.
  2. Menor capacidad para inhibirse. Les cuesta inhibir su conducta en situaciones variadas que van desde el trazo al escribir hasta las manifestaciones de afecto, en  ocasiones excesivamente efusivas, se les debe proporcionar control externo con el fin de lograr el autocontrol de sus conductas.
  3. Tendencia a las persistencias de las conductas y resistencia al cambio. Les cuesta cambiar de actividad o iniciar nuevas tareas, lo que puede hacer que en algunos casos parezcan tercos u obstinados. Es recomendable acostumbrarlos a cambiar de actividad periódicamente, para facilitarles su adaptación al medio social. 
  4. Baja capacidad  para interpretar y analizar acontecimientos externos; aparentando desinterés y apatía frente a lo nuevo. 
  5. Constancia, tenacidad y puntualidad. De adultos cuando logran incorporarse al mundo del trabajo, son trabajadores constantes y tenaces, puntuales y responsables, que acostumbran  a realizar las tareas con cuidado y perfección.  
Es necesario insistir que éstas no deben considerarse inmutables ya que  la personalidad es la combinación de rasgos heredados e influencias ambientales. Es imprescindible que se actúe en forma temprana para potenciar las capacidades y habilidades que les permitan facilitar su incorporación a la sociedad y corregir los rasgos que limiten ese acceso. 

Hace 30 años se los describía como personas con "sobrepeso", "nula relación social", "analfabetismo", "deficiencia mental severa o profunda" y eran recluidos a instituciones para "enfermos mentales". En la actualidad se muestra cómo estas limitaciones han sido superadas y ello se debe a que estas características no son estables, debido a que las condiciones ambientales tienen una fuerte capacidad para incidir en los individuos a pesar de su sustrato genético. 

La intervención ambiental produce mejoras significativas incluso en una discapacidad con una carga genética tan substancial como es el Síndrome de Down. El tono muscular, el nivel intelectual, la memoria o el lenguaje, son áreas en los que se han producido avances impensables hace algunos años. Una intervención educativa bien programada y sistemáticamente realizada produce buenos resultados y resulta eficaz.

Se ha comprobado que la introducción de la lectura y escritura desde edades tempranas favorece mucho el desarrollo del lenguaje (Troncoso y del Cerro,1999). En la actualidad un alto porcentaje de niños con síndrome de Down puede llegar a leer de forma comprensiva si se utilizan programas educativos adecuados, y alcanzar niveles de formación elevados. 





Las buenas terapias para las personas con Síndrome de Down tienen cuidado de no someter al niño o joven a horarios interminables y múltiples profesionales, ya que esto resulta altamente perjudicial para ellos debido a que necesitan tiempo de asimilación, distracción, descanso y relajación. La presión y exigencia mantenida promueven rechazo en forma de conductas inapropiadas: distracción, irritabilidad, agresión.

Desde el ámbito médico es posible mantener la buena salud mediante programas específicos que curan, alivian o previenen las alteraciones orgánicas que forman parte del síndrome de Down, atendiendo a las características propias de cada edad; recién nacido, infancia, niñez y adolescencia, adultez y ancianidad. Desde el ámbito terapéutico y educativo se debe buscar fomentar y mejorar las habilidades psicomotoras,  cognitivas y conductuales tendientes a lograr el mayor grado de autonomía académica y social.  

Los objetivos de intervención psicopedagógica deben estar relacionados con actividades que favorezcan la adquisición de la lectoescritura, así como programas que mejoren su motricidad, atención, percepción, resolución de problemas aritméticos, memoria explícita y declarativa, habilidades lingüísticas expresivas y comprensivas, adaptación e interacción social. 






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