Intervención en niños con TDAH. Terapia del juego.

16:16:00 Mercedes Lafourcade 0 Comments



Ruben O. Escandar (2007),  describe diferentes terapias y formas de intervención para los niños diagnosticados  con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). 
Scandar expone que los niños con TDAH han sido descritos, repetidamente, como niños con dificultades motivacionales, lo cual es parcialmente correcto. La utilización del abordaje a través del juego, en la medida que éste satisface necesidades internas del niño, crea un contexto de motivación intrínseca. Los jugadores, además tienen un rol activo y protagónico. Ambas características de la actividad lúdica se unen para facilitar atender y mantenerse "on task" (en tarea) durante la sesión. 

La conexión emocional del niño con el juego en general es íntegra, abarca todo el proceso en el juego y no se concentra solamente en el posible resultado. La reunión de estos dos factores, propone el autor, elabora un contexto útil para introducir juegos con un potencial terapéutico específico, en las diversas áreas problemáticas del niño con TDAH. 

Otro aspecto relevante de la terapia lúdica, opina Scandar, es que facilita crear un contexto agradable, distendido y placentero. Lo necesitan porque probablemente lleguen a la consulta con una carga de stress y rechazo en el contexto familiar, escolar y social y, además porque en esos contextos es donde las personas pueden no sólo aprender con mayor facilidad comportamientos nuevos sino a cuestionarse a sí mismos. 

El juego tiene una categoría intermedia entre la ficción y la realidad. Es un mundo del "como sí" y en este sentido permite explorar situaciones, personajes y características personales de una forma agradable y placentera . Dado el potencial simbólico del ser humano  y de la actividad lúdica, también es posible abordar las cuestiones en forma indirecta y/o metafórica.

Juegos para desarrollar la capacidad de permanecer "on task" (en tarea). 


Scandar describe un juego llamado "Beat the Clock" (ganarle al reloj), que se trata de un sistema reducido economía de fichas con el usual agregado de costo de la respuesta, para ser usado en la intervención. Se provee al niño de un número de fichas o puntos que el niño podrá intercambiar. Para ganar el total de estas fichas o unidades el niño debe permanecer atento un tiempo determinado (entre 10 y 20 minutos) participando de una actividad, sin abandonarla. Las distracciones del niño serán "multadas" con la entrega por parte del niño de una ficha o el descuento de una unidad  (costo de la respuesta). la actividad puede ser leer un cuento, pintar, dibujar, armar objetos, etc.; y será establecida por el terapeuta siguiendo un plan que coordine la duración de la misma con su dificultad. El resto de la sesión debe orientarse a modalidades de juego espontáneo o de problemas puntuales que puedan haber surgido. 



Juegos para desarrollar la capacidad asertiva.


La conducta asertiva, es la expresión adecuada de cualquier emoción dirigida hacia otras personas. Al niño con TDAH, explica el autor, se le dificulta con frecuencia expresar sus sentimientos y comprender los sentimientos de otros, por ende presenta dificultades en la resolución de problemas interpersonales. Un juego cognitivo-comportamental clásico que forma parte del programa "Párate y piensa" de P. Kendall, es la identificación de emociones en una historia o en dibujos. Al niño se le muestra un a serie de dibujos primero y debe contestar acertadamente di el sentimiento es positivo (alegría, amor, etc.), negativo (odio, rabia, etc.), o diferente (aburrimiento, indiferencia, etc) y se le pide que describa o represente la forma en que se manifiestan esos sentimientos. Cuando se trabaja con historias, la tarea se diferencia en que el niño debe leer o escuchar un texto breve solicitando que trate de imaginar las emociones que los distintos personajes pueden tener a lo largo de la misma. 

También se le puede pedir que invente historias que expliquen cómo ha llegado a sentirse así y qué puede hacer para dejar de sentirse de esa manera. Las variaciones son infinitas, dice Scandar, ya que se puede comenzar realizando un listado de emociones, pidiéndole al niño que nos haga un dibujo  o pintura de tal emoción, , etc. 



Otro juego es "El juego de los sentimientos"; se le da al niño un número de fichas que serán llamadas las "fichas de los sentimientos". Se le muestra a través del ejemplo que debe colocar una ficha encima de cada "tarjeta de los sentimientos"cuando la historia que se le cuente evoque el sentimiento, e incluso colocar más de una ficha como forma de evaluar la intensidad de lo que él sentiría en esa situación. Una variación es realizar cualquier juego de estrategia y pedirle al niño que comente la jugada colocando "fichas de los sentimientos" sobre las respectivas tarjetas. 
El uso de títeres y máscaras puede ser muy útil también para facilitar la expresión de los sentimientos. 

Juegos para incrementar el autocontrol.


A todos los niños les brinda placer "rebotar" una pelota, nos cuenta Scandar, por lo que los juegos con pelotas pueden ser muy útiles. Hacer juegos con una paleta, es una actividad que implica que el niño debe golpear la pelota evitando que caiga al piso entre golpe y golpe. Se lo puede premiar de dos maneras: por la cantidad de tiempo que se mantenga en la actividad y a la vez, o el ritmo más o menos constante.

El juego del "Rebote" contra el tablero implica colocar unas marcas en el mismo que el niño debe golpear con mayor o menor precisión con una pelota de goma. El terapeuta debe ayudar primero con instrucciones y luego con autoinstrucciones en el niño para que se mantenga en un nivel específico de intensidad en los golpes que da con la pelota.

Otro juego es la resolución de laberintos, el niño recibe una cantidad de fichas por cada laberinto y pierde cada vez que "choca" contra una "pared" o cuando cambia de plan o dirección. Se trata de impedir el abordaje impulsivo de la tarea. 

Los juegos de tablero y competencia conlleva un enfrentamiento entre las habilidades del niño y las del terapeuta. Para esto resultan útiles los juegos electrónicos ya que el niño no se enfrentará con el terapeuta sino con la máquina.  Cualquier juego se puede adaptar a una actividad que se base en el paradigma de "Alto, relax y piensa". El niño y el terapeuta juegan y frente a determinadas circunstancias el terapeuta detiene el juego e inicia un proceso de relajación que se focaliza en lograr que el niño tome consciencia de sus sentimientos en un contexto progresivo de autocontrol y, a partir de allí, se ponen en práctica estrategias específicas de resolución de problemas. Para evitar el efecto indeseado de un refuerzo negativo, se deben premiar los comportamientos acertados dentro del juego y que por ende, no obligaron al uso de la técnica "Alto, relax, piensa".


Fuente: Scandar, Ruben. (2007). El niño que no podía dejar de portarse mal. TDAH: Su comprensión y tratamiento. Ed. Distal. Bs.As

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